Usualmente cuando escuchamos a alguien compartir un cambio o una transformación positiva en su vida, normalmente se entusiasma mucho al contarlo. Lo disfruta y nosotros amamos y disfrutamos la historia que nos relata. De hecho, todo relato de transformación o de cambio es emocionante, estimulante y hasta motivador.

Sin embargo, este espacio emocional positivo que ocupa la transformación y cambio personal no siempre se evidencia cuando hablamos de “transformación y cambio empresarial”. De hecho, cuando se nos anuncia en nuestras empresas, muchos entramos en pánico e incertidumbre, porque irremediablemente pensamos en recortes, desempleo y cambio de liderazgo.

LiderazgoDe todos es conocido que cambiar es difícil, nos resistimos a ello, de hecho. Pero lo que hace que los cambios empresariales sean agotadores es que a menudo, los líderes esperan demasiado para hacer los cambios y como consecuencia, todo sucede en momentos de crisis, haciendo que sea aún más agotador y centrado en resultados a corto plazo, como esperando que la crisis acabe y por ende, el cambio.

Si bien no existe una única e infalible receta para abordar la transformación y el cambio empresarial con éxito, si podemos compartir lo que otros han hecho y bien, y sentirnos inspirados por sus resultados.

Una de las estadísticas que sobresale, según Sobbott, es que más de un tercio de los líderes millennials creen que la función actual de un CEO, de un presidente o de un dueño de empresa, será irrelevante en los próximos 10 años. ¡No entremos en pánico! Esto no quiere decir que los millennials no entienden que las empresas aún necesitan ganar dinero, hacer felices a los accionistas y tener líderes fuertes al mando. “Lo que nos dice, es que sus líderes tendrán que adoptar enfoques diferentes a sus predecesores autocráticos.” (Westermann, 2017)

Un aspecto a considerar es reconocer y dar el lugar al equipo humano de toda la organización e ir a por todo durante dicha transformación.  Más que solo recortar costos, es necesario pensar en iniciativas que te permitan ganar a medio plazo, iniciativas que lleven al crecimiento, acciones que cambien fundamentalmente la manera de operar de la empresa, y muy importante, invertir para desarrollar el liderazgo y el talento interno con reconocimiento y propósito.

Otra de las variables a tener en cuenta es la preparación del equipo con las habilidades y destrezas que necesitan para tener éxito durante la transformación y tiempo después. Debemos asegurar que estamos dando a nuestra gente las habilidades y las herramientas que necesitan a lo largo del camino, no sólo para abordar el cambio, las incertidumbres y las necesidades de consumidores, sino para que se mantenga en el tiempo, hasta que el nuevo cambio aparezca. Con esto creamos “generaciones de cambio permanente”, sobre todo cuando hemos superado la barrera inicial de resistencia del “primer cambio”.

Finalmente, y para todos aquellos que ejercemos la responsabilidad de liderazgo, un líder transformacional necesita tener una visión, una plan de acción claro con objetivos, y luego necesita gente responsable y perfilada para lograr resultados. Sin embargo, la clave para que este liderazgo transforme y haga cambios, es que ha de captar los corazones y mentes del equipo y ser inclusivo en el proceso, es decir, ser un Líder Inclusivo.

Este perfil de liderazgo engrandece y escucha. Actúa siempre motivado por el crecimiento de otros, de su equipo, para que puedan hacer lo que desean hacer, hacerlo bien y superar incluso, sus propias limitaciones y expectativas. Este Líder deja saber a sus colaboradores cuán importantes, valorados y apreciados son. Los respeta y los considera, y es en estos valores que ancla su proceder, y por supuesto, no es sorpresa el nivel de lealtad, compromiso, motivación y entrega que generan, porque sencillamente el actuar de este Líder ayuda a aumentar la moral, el compromiso y la lealtad del equipo bajo su dirección y guía. Y lo más significativo, hay coherencia entre sus palabras y acciones. Es decir, es un escucha activo, que promueve y ejecuta acciones en pro de dar respuesta al bienestar emocional de sus equipos y, por ende, el de la propia empresa.

Fuente: Entre mándalas y un café

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